Las obras para separar los carriles en el Corredor do Morrazo arrancan el lunes
Barreras de hormigón y balizas dividirán los sentidos en las zonas peligrosas
La Consellería de Medio Ambiente e Infraestruturas iniciará el lunes las obras para separar los sentidos de circulación en el Corredor de O Morrazo desde la entrada en Rande. Esta actuación consiste en la colocación de barreras físicas y visuales para separar los dos sentidos de la circulación en la citada vía. La consellería señala que el objetivo principal de esta mejora es la seguridad vial y reducir al máximo la posibilidad de choques frontales por invasión de vehículos en el carril contrario. El conselleiro Agustín Hernández anunció a finales de año estas medidas tras declarar desierto el concurso para adjudicar el desdoblamiento del Corredor de O Morrazo, por entender que la única oferta que había incumplía el pliego de condiciones.
El tráfico se regulará cortando el carril adicional de adelantamiento en el primer tramo de tres carriles y, en los enlaces, se desviará por los ramales.
Esta obra supone a la Xunta de Galicia una inversión de 200.000 euros y lleva aparejada dos clases de separación: rígida de hormigón y flexible con balizas. La instalación de barreras de hormigón se realizará en los tramos que cumplan dos condiciones: que exista un ancho suficiente para poder implantar este tipo de mediana, ya que su colocación supondrá una reducción del ancho de los carriles y, en segundo lugar, deben ser tramos que posibiliten desviar el tráfico en caso de emergencias (labores de mantenimiento, averías de vehículos o accidentes) y así evitar un colapso en la vía. El único tramo que reúne estas características especiales es el del carril lento, así como dos tramos de enlaces. En total, la barrera rígida se colocará a lo largo de tres kilómetros.
El carril lento donde se instalará la barrera rígida está situado entre el punto kilométrico 0+70 y 1+620 y los enlaces donde se aplicará ese sistema son los de Domaio, Meira, Moaña y Cangas.
El tráfico se regulará cortando el carril adicional de adelantamiento en el primer tramo de tres carriles y, en los enlaces, se desviará por los ramales.
Esta obra supone a la Xunta de Galicia una inversión de 200.000 euros y lleva aparejada dos clases de separación: rígida de hormigón y flexible con balizas. La instalación de barreras de hormigón se realizará en los tramos que cumplan dos condiciones: que exista un ancho suficiente para poder implantar este tipo de mediana, ya que su colocación supondrá una reducción del ancho de los carriles y, en segundo lugar, deben ser tramos que posibiliten desviar el tráfico en caso de emergencias (labores de mantenimiento, averías de vehículos o accidentes) y así evitar un colapso en la vía. El único tramo que reúne estas características especiales es el del carril lento, así como dos tramos de enlaces. En total, la barrera rígida se colocará a lo largo de tres kilómetros.
El carril lento donde se instalará la barrera rígida está situado entre el punto kilométrico 0+70 y 1+620 y los enlaces donde se aplicará ese sistema son los de Domaio, Meira, Moaña y Cangas.
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