Los comuneros alertan del riesgo para la seguridad vial ante el aumento de animales salvajes
Un conductor arrolla a un jabalí en la subida del Monte Vixiador
La convivencia de animales salvajes y humanos pone a prueba a las parroquias del rural. Comunidades de montes de la ciudad alertan de un incremento en las poblaciones de jabalíes y sus "huellas". "Ahora se ven más rastros en el campo y el número de retozos es impresionante", apunta el presidente del colectivo en Valladares, Doro Piñeiro. La tendencia –positiva desde un punto de vista medioambiental– va acompañada de algunas molestias para las parroquias más cercanas. El último episodio se vivió el miércoles a la una y veinte de la madrugada, cuando un turismo que subía por Monte Vixiador –en Candeán– atropelló a un jabalí. El incidente produjo solo daños materiales en el vehículo, ya que el conductor salió ileso y el animal continuó su recorrido hacia el monte.
Aunque los jabalíes siguen siendo difíciles de avistar las muestras de su presencia son cada vez más evidentes. En julio una manada ocasionó destrozos en el campo del Celta, en A Madroa, pero dónde realmente son visibles estos animales es en el monte. "Su presencia se nota sobre todo en la parte baja de los árboles y en las raíces", anota Óscar Rodríguez, presidente de la Comunidad de Montes de Candeán. Las calles tampoco son ajenas a su existencia. El responsable del colectivo de Beade, José Rodríguez, alerta de que en ocasiones los jabalíes "bajan a la carretera y representan un peligro". "Se mueven sobre todo por las noches", apunta Piñeiro, quien asegura que, a pesar de la "abundancia" de estos animales en el monte de Valladares, "no ha habido incidentes con ellos".
El mayor riesgo lo siguen representando los caballos y vacas que pacen en libertad. El llamado "gando castrexo", formado por animales con dueño que se crían en libertad en el monte, ocasiona molestas entre las comunidades que, en ocasiones, desembocan incluso en situaciones peligrosas para los vecinos. "Bajan a la carretera y suponen un peligro, sobre todo los días de niebla. En septiembre ya hubo un accidente que terminó con un caballo muerto", recuerda José Rodríguez. El responsable del monte de Beade, que cifra en una docena los caballos que pastan en libertad por la parroquia, lamenta además los desperfectos que ocasionan los animales en sus cultivos. "Tenemos dos plantaciones de cerezos y nos vimos forzados a protegerlos con vallas de metal para evitar que los caballos rompiesen las ramas", continúa Rodríguez.
La situación es similar en Valladares. Su comunidad vecinal calcula que todos los días una media de "entre 50 y 60 animales" pacen en libertad en sus campos. "Es un problema muy frecuente y esos animales van a las fincas particulares, a las plantaciones en el monte...", explica Piñeiro, quien mantiene que las vacas y los caballos les impiden desarrollar un plan de pastoreo. Un problema al que se suma el de la inseguridad: "el otro día me encontré con tres vacas en la carretera de Feixo... menos mal que iba despacio", apunta. Por todo ello exigen un mayor control.
Aunque los jabalíes siguen siendo difíciles de avistar las muestras de su presencia son cada vez más evidentes. En julio una manada ocasionó destrozos en el campo del Celta, en A Madroa, pero dónde realmente son visibles estos animales es en el monte. "Su presencia se nota sobre todo en la parte baja de los árboles y en las raíces", anota Óscar Rodríguez, presidente de la Comunidad de Montes de Candeán. Las calles tampoco son ajenas a su existencia. El responsable del colectivo de Beade, José Rodríguez, alerta de que en ocasiones los jabalíes "bajan a la carretera y representan un peligro". "Se mueven sobre todo por las noches", apunta Piñeiro, quien asegura que, a pesar de la "abundancia" de estos animales en el monte de Valladares, "no ha habido incidentes con ellos".
El mayor riesgo lo siguen representando los caballos y vacas que pacen en libertad. El llamado "gando castrexo", formado por animales con dueño que se crían en libertad en el monte, ocasiona molestas entre las comunidades que, en ocasiones, desembocan incluso en situaciones peligrosas para los vecinos. "Bajan a la carretera y suponen un peligro, sobre todo los días de niebla. En septiembre ya hubo un accidente que terminó con un caballo muerto", recuerda José Rodríguez. El responsable del monte de Beade, que cifra en una docena los caballos que pastan en libertad por la parroquia, lamenta además los desperfectos que ocasionan los animales en sus cultivos. "Tenemos dos plantaciones de cerezos y nos vimos forzados a protegerlos con vallas de metal para evitar que los caballos rompiesen las ramas", continúa Rodríguez.
La situación es similar en Valladares. Su comunidad vecinal calcula que todos los días una media de "entre 50 y 60 animales" pacen en libertad en sus campos. "Es un problema muy frecuente y esos animales van a las fincas particulares, a las plantaciones en el monte...", explica Piñeiro, quien mantiene que las vacas y los caballos les impiden desarrollar un plan de pastoreo. Un problema al que se suma el de la inseguridad: "el otro día me encontré con tres vacas en la carretera de Feixo... menos mal que iba despacio", apunta. Por todo ello exigen un mayor control.
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