La autovía sumó siete muertos desde que hay radar
Otra jornada de bloqueo entre Vigo y Porriño por un doble accidente con un autobús y coches. Sin víctimas
La autovía A-55 Vigo-Porriño continúa ofreciendo a diario síntomas de su creciente incapacidad para cumplir su misión como principal vía de comunicación del área metropolitana. Si el viernes se había producido una auténtica 'lluvia' de accidentes a causa del mal tiempo, ayer se volvió a reproducir. En primer lugar, un autobús sin pasajeros perdió una de sus ruedas traseras a la altura del kilómetro ocho y la consecuencia fue una sucesión de retenciones en dirección al centro de Vigo con la intervención de Bomberos y Guardia Civil. Poco después, y en el mismo sentido, un accidente por alcance entre cuatro vehículos con v
Si el viernes se había producido una auténtica 'lluvia' de accidentes a causa del mal tiempo, ayer se volvió a reproducir. En primer lugar, un autobús sin pasajeros perdió una de sus ruedas traseras a la altura del kilómetro ocho y la consecuencia fue una sucesión de retenciones en dirección al centro de Vigo con la intervención de Bomberos y Guardia Civil. Poco después, y en el mismo sentido, un accidente por alcance entre cuatro vehículos con varios heridos leves añadió más paralización y bloqueo a la A-55, en una imagen que resulta habitual y que la Jefatura de tráfico califica de 'choques de chapa y pintura'.
Porque el otro dato es que la antes llamada 'autovía da morte' ha reducido de forma drástica el número de víctimas mortales, aunque no la siniestralidad, que se mantiene alta. En 2004 se instalaron los radares fijos en las principales curvas -tres en total- del trazad, y se fijó 80 kilómetros por hora como velocidad máxima en todo el trazado, con tramos donde no se puede ir a más de 60 y que están controlados por Tráfico.
El resultado es que en los últimos ocho años ha habido siete fallecidos en la autovía, una cifra relativamente baja dada su intensidad media diaria, que supera los 25.000 coches con facilidad. En 2005 hubo un fallecido, en 2006 fueron dos y uno en 2007, 2008, 2009 y 2010. En los últimos dos años la autovía no se ha cobrado ningún muerto, frente a la media de cinco anuales antes de la vigilancia. Se trata del mejor dato, que da la razón a los responsables provinciales de Tráfico. 'Desde nuestro punto de vista ya no hay mucho más que hacer con la autovía, ahora le toca a Fomento', han señalado en varias ocasiones. El ministerio anunció en 2003 que construiría otra autovía, la A-52 Vigo-Porriño y en 2009 se fijó presupuesto. No hay proyecto.
Porque el otro dato es que la antes llamada 'autovía da morte' ha reducido de forma drástica el número de víctimas mortales, aunque no la siniestralidad, que se mantiene alta. En 2004 se instalaron los radares fijos en las principales curvas -tres en total- del trazad, y se fijó 80 kilómetros por hora como velocidad máxima en todo el trazado, con tramos donde no se puede ir a más de 60 y que están controlados por Tráfico.
El resultado es que en los últimos ocho años ha habido siete fallecidos en la autovía, una cifra relativamente baja dada su intensidad media diaria, que supera los 25.000 coches con facilidad. En 2005 hubo un fallecido, en 2006 fueron dos y uno en 2007, 2008, 2009 y 2010. En los últimos dos años la autovía no se ha cobrado ningún muerto, frente a la media de cinco anuales antes de la vigilancia. Se trata del mejor dato, que da la razón a los responsables provinciales de Tráfico. 'Desde nuestro punto de vista ya no hay mucho más que hacer con la autovía, ahora le toca a Fomento', han señalado en varias ocasiones. El ministerio anunció en 2003 que construiría otra autovía, la A-52 Vigo-Porriño y en 2009 se fijó presupuesto. No hay proyecto.
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