Las turborrotondas reducen los accidentes de tráfico a la mitad
En Castrelos y Gran Vía bajó más de un 70 % la siniestralidad
La reducción de la siniestralidad es el argumento al que se
agarra el gobierno local de Vigo para expandir el sistema de
turborrotondas que ya funciona en siete glorietas del centro urbano.
Desde su implantación, los accidentes de tráfico en el interior de las
mismas se redujo en un 55 %, explicó ayer el alcalde de la ciudad, Abel
Caballero. El regidor empleó estos datos para anunciar la intención del
gobierno local de seguir extendiendo este modelo a otras intersecciones.
«Estamos estudiando la posibilidad de hacer una en la plaza del
bicentenario, frente al Concello, pero todavía no está decidido»,
reconoció Caballero tras anunciar la inminente conversión de la rotonda
que conecta García Barbón con Rosalía de Castro.
El regidor se mostró especialmente
orgulloso del sistema de funcionamiento de estas rotondas en las que se
divide el tráfico queda dividido mediante líneas continuas en función de
su destino. De esta manera se evitan los cambios de carril en el
interior de la glorieta que provocan la mayor parte de las colisiones.
En este sentido, destacó Caballero que las siete glorietas de este tipo
que hay en la ciudad han reducido de forma considerable su
siniestralidad. Según datos que maneja el Concello, la mayor caída de la
siniestralidad se dio en la conexión de las calles Castrelos y Alcalde
Portanet, frente al parque de Castrelos, donde el número de colisiones
se redujo en un 75,76 % desde la adopción de este sistema.
Están suponiendo «un éxito magnífico», porque contribuyen a
reducir las retenciones en la circulación y aumenta la seguridad de los
conductores, destaca el alcalde. También se refirió Caballero al proceso
de adaptación de los conductores a estas innovadoras rotondas. «La
primera vez que te metes, aprendes; en la segunda ya sabes cómo
funciona», apunta para destacar la mejora en la fluidez del tráfico.
En
la intersección entre las calles Baleares y Gran Vía, los accidentes se
redujeron en un 72,58 % desde que se implantó la nueva señalización
horizontal. En un 71,11 % cayó la siniestralidad en la rotonda del barco
Alfageme, que conecta las calles Castelao, Echegaray y O Grove. Entre
Beiramar y la calle Coruña, el número de accidentes bajó en un 26,53 %.
En la ruta hacia las playas hay dos turborrotondas, en la de Navia que
reparte el tráfico entre la Avenida de Europa y la VG-20, las colisiones
se redujeron en un 41,46%, mientras que en la de llegada a Samil
cayeron un 66,67%. La última en implantarse fue en la conexión entre
Jenaro de la Fuente con la Travesía de Vigo. Y estos meses los
accidentes bajaron en un 30,43 %, de acuerdo con los datos facili
Vigo dispone de siete turborrotondas, pero podrían ser nueve
con la de García Barbón y, si finalmente se lleva a cabo, la de la
plaza del Bicentenario que conecta Venezuela, Camelias y Marqués de
Alcedo. Pero el alcalde no cierra la puerta a ampliar esa cifra todavía
más. «Los técnicos estudian todas las rotondas y en las que sea
recomendable, las convertiremos».
La señalización de este
tipo de glorietas es simple, las líneas continuas delimitan los
carriles y distribuir el tráfico unos metros antes de llegar a las
glorietas.
La de García Barbón-Rosalía de Castro se suma al nuevo modelo de rotondas
La
nueva turborrotonda de Vigo estará en la intersección de las calles
García Barbón y Rosalía de Castro. Su conversión es inminento, aseguró
ayer el alcalde de la ciudad, Abel Caballero, al afirmar que están
esperando a que las lluvias den una tregua para comenzar las labores de
pintado y señalización de la zona. Cuando se lleve a cabo, el carril
exterior de la rotonda, en dirección al nudo de Isaac Peral, se
utilizará para continuar por García Barbón. El interior, para girar
hacia Rosalía de Castro. En el sentido contrario, habrá que usar el
carril interior para avanzar por García Barbón.
tados
por el alcalde.
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