Cada día 800 víctimas de accidentes de tráfico hacen rehabilitación en Vigo
El 90% de los lesionados logra llevar una vida similar a la de antes del siniestro
La rehabilitación es un proceso al que tienen que someterse nueve de cada diez víctimas de accidentes de tráfico. Pese a que los médicos coinciden en que se ha producido una reducción de la gravedad de las lesiones, y consecuentemente de los ingresos y operaciones, la provincia de Pontevedra continúa liderando la siniestralidad vial en Galicia. Cada día se desplazan a los servicios de Fisioterapia de los principales hospitales vigueses más de 800 personas para tratarse de diferentes patologías a consecuencia de accidentes de circulación. Fátima recibe a más de 600 pacientes, Povisa a unos 125 y el Complejo Hospitalario de Vigo (Chuvi) a un centenar.
El principal propósito del tratamiento rehabilitador es que el lesionado pueda hacer exactamente lo mismo que antes de sufrir el accidente. El coordinador de Fisioterapia de Fátima €centro que atiende a 7.500 lesionados de tráfico anualmente€ calcula que este fin se logra en el 90% de los casos. "Si hablamos del cumplimiento de objetivos que nos marcamos cuando recibimos al paciente el porcentaje es superior", apunta Pablo Blanco.
Las patologías más frecuentes son los esguinces cervicales, lumbares y lesiones del hombro, presente alguna de ellas en el 70% de las personas que hayan sufrido siniestros al volante. "En los motoristas el esguince de rodilla es bastante frecuente", agrega el supervisor de Fisioterapia del centro de Vía Norte, el cual tiene unas instalaciones de 2.500 metros cuadrados (casi toda una planta) dedicadas a este servicio y en las que destacan dos piscinas de hidroterapia, aparte de gimnasios y cabinas individuales de tratamiento.
El jefe de Medicina Física y Rehabilitación de Povisa, Miguel Ángel López, cifra en un 80% la proporción de accidentados de tráfico con lesiones de cuello y espalda de carácter leve o moderado. "El resto padecen fracturas, luxaciones, etc. Las lesiones neurológicas han descendido en los últimos años y encontramos actualmente a un grupo reducido de pacientes en las diferentes áreas de terapia -Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Logopedia y Escuela de espalda- que se esfuerzan a diario para minimizar sus posibles secuelas, al presentar traumatismos craneoencefálicos y lesión de plexos branquiales", explica el doctor López.
Coste sanitario
En cuanto al coste de la asistencia sanitaria de los accidentados de tráfico suelen sufragarlo las aseguradoras. De ahí que la inmensa mayoría de pacientes sean atendidos en hospitales y clínicas privadas con las que las compañías tienen acuerdos. El Chuvi suele asumir los lesionados ingresados en el Xeral o Meixoeiro por un grave siniestro de circulación, los ambulatorios que entran por Urgencias (luego los asisten sus seguros) y los que, por el motivo que sea, no tienen cobertura aseguradora.
El gasto sanitario medio por accidentado ronda los 1.100 euros, según una memoria de la Asociación Empresarial del Seguro (Unespa), por lo que teniendo en cuenta que en el área de Vigo se contabilizan más de 7.500 lesionados de tráfico al año, el desembolso de las aseguradoras superaría los ocho millones de euros. Y esta cifra solo en lo que se refiere a la asistencia sanitaria, dejando a un lado las indemnizaciones por daño corporal, que incluyen fundamentalmente los días de tratamiento y de baja laboral y las posibles secuelas a consecuencia del siniestro. Computando todo el coste, la media está cercana a los 5.200 euros por cada paciente, aunque la cantidad varía sustancialmente en función de la gravedad y de los procesos quirúrgicos y asistenciales que requiera el usuario.
El 11 de octubre fue la última vez que Carmen pasó por quirófano. Pero no fue la única. Desde que sufrió un atropello hace un año y cuatro meses cuando cruzaba un paso de peatones sobreelevado en Camelias ya fue operada tres veces. "A ver si a la tercera va la vencida", confía esta viguesa de 71 años, vecina de Matamá. Se fracturó la rótula, la tibia (en la pierna) y los ligamentos, aparte de terminar con "todo el cuerpo mazado". Aunque ahora puede caminar y la rehabilitación que lleva haciendo a diario durante meses le "está ayudando mucho", al principio admite que lo pasó "muy mal". "Estuve tres meses en silla de ruedas. Verte impedida, que no puedes hacer nada por ti misma, que necesitas ayuda para todo, es muy duro", confiesa emocionada. "Una cosa es contarlo, y otra vivirlo", apunta. No obstante, reconoce que tiene el apoyo de su familia, que le ayudó durante todo el proceso de recuperación y tratamiento. Ahora, meses después del accidente, Carmen ve las cosas de otra manera, aunque cuando echa la vista atrás, su voz titubea. "Peor lo pasé cuando faltó mi marido. Hay que tirar para adelante, adaptarse a lo que hay. Yo no soy de las personas que se ahogan en un vaso de agua. Si salí adelante cuando falleció mi esposo, también salgo de esta", declara Carmen Valladares.
El día del atropello, iba con una amiga. "Ella ya había cruzado. Tuvo mucha suerte", relata esta vecina de Vigo después de una sesión de Rehabilitación en Fátima. "Yo sé que el coche me golpeó con la defensa, subí por el capó y ya me vi en el suelo, rodeada de gente. En ningún momento perdí el conocimiento. Recuerdo que el chico de la ambulancia me decía: ya sé que soy feo, pero hábleme señora, hábleme", concluye Carmen.
El principal propósito del tratamiento rehabilitador es que el lesionado pueda hacer exactamente lo mismo que antes de sufrir el accidente. El coordinador de Fisioterapia de Fátima €centro que atiende a 7.500 lesionados de tráfico anualmente€ calcula que este fin se logra en el 90% de los casos. "Si hablamos del cumplimiento de objetivos que nos marcamos cuando recibimos al paciente el porcentaje es superior", apunta Pablo Blanco.
Las patologías más frecuentes son los esguinces cervicales, lumbares y lesiones del hombro, presente alguna de ellas en el 70% de las personas que hayan sufrido siniestros al volante. "En los motoristas el esguince de rodilla es bastante frecuente", agrega el supervisor de Fisioterapia del centro de Vía Norte, el cual tiene unas instalaciones de 2.500 metros cuadrados (casi toda una planta) dedicadas a este servicio y en las que destacan dos piscinas de hidroterapia, aparte de gimnasios y cabinas individuales de tratamiento.
El jefe de Medicina Física y Rehabilitación de Povisa, Miguel Ángel López, cifra en un 80% la proporción de accidentados de tráfico con lesiones de cuello y espalda de carácter leve o moderado. "El resto padecen fracturas, luxaciones, etc. Las lesiones neurológicas han descendido en los últimos años y encontramos actualmente a un grupo reducido de pacientes en las diferentes áreas de terapia -Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Logopedia y Escuela de espalda- que se esfuerzan a diario para minimizar sus posibles secuelas, al presentar traumatismos craneoencefálicos y lesión de plexos branquiales", explica el doctor López.
Coste sanitario
En cuanto al coste de la asistencia sanitaria de los accidentados de tráfico suelen sufragarlo las aseguradoras. De ahí que la inmensa mayoría de pacientes sean atendidos en hospitales y clínicas privadas con las que las compañías tienen acuerdos. El Chuvi suele asumir los lesionados ingresados en el Xeral o Meixoeiro por un grave siniestro de circulación, los ambulatorios que entran por Urgencias (luego los asisten sus seguros) y los que, por el motivo que sea, no tienen cobertura aseguradora.
El gasto sanitario medio por accidentado ronda los 1.100 euros, según una memoria de la Asociación Empresarial del Seguro (Unespa), por lo que teniendo en cuenta que en el área de Vigo se contabilizan más de 7.500 lesionados de tráfico al año, el desembolso de las aseguradoras superaría los ocho millones de euros. Y esta cifra solo en lo que se refiere a la asistencia sanitaria, dejando a un lado las indemnizaciones por daño corporal, que incluyen fundamentalmente los días de tratamiento y de baja laboral y las posibles secuelas a consecuencia del siniestro. Computando todo el coste, la media está cercana a los 5.200 euros por cada paciente, aunque la cantidad varía sustancialmente en función de la gravedad y de los procesos quirúrgicos y asistenciales que requiera el usuario.
El 11 de octubre fue la última vez que Carmen pasó por quirófano. Pero no fue la única. Desde que sufrió un atropello hace un año y cuatro meses cuando cruzaba un paso de peatones sobreelevado en Camelias ya fue operada tres veces. "A ver si a la tercera va la vencida", confía esta viguesa de 71 años, vecina de Matamá. Se fracturó la rótula, la tibia (en la pierna) y los ligamentos, aparte de terminar con "todo el cuerpo mazado". Aunque ahora puede caminar y la rehabilitación que lleva haciendo a diario durante meses le "está ayudando mucho", al principio admite que lo pasó "muy mal". "Estuve tres meses en silla de ruedas. Verte impedida, que no puedes hacer nada por ti misma, que necesitas ayuda para todo, es muy duro", confiesa emocionada. "Una cosa es contarlo, y otra vivirlo", apunta. No obstante, reconoce que tiene el apoyo de su familia, que le ayudó durante todo el proceso de recuperación y tratamiento. Ahora, meses después del accidente, Carmen ve las cosas de otra manera, aunque cuando echa la vista atrás, su voz titubea. "Peor lo pasé cuando faltó mi marido. Hay que tirar para adelante, adaptarse a lo que hay. Yo no soy de las personas que se ahogan en un vaso de agua. Si salí adelante cuando falleció mi esposo, también salgo de esta", declara Carmen Valladares.
El día del atropello, iba con una amiga. "Ella ya había cruzado. Tuvo mucha suerte", relata esta vecina de Vigo después de una sesión de Rehabilitación en Fátima. "Yo sé que el coche me golpeó con la defensa, subí por el capó y ya me vi en el suelo, rodeada de gente. En ningún momento perdí el conocimiento. Recuerdo que el chico de la ambulancia me decía: ya sé que soy feo, pero hábleme señora, hábleme", concluye Carmen.
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