martes, 18 de noviembre de 2014

La Voz de Galicia

El riesgo está en la carretera sin mediana

Galicia acumula 85 muertos este año en la red viaria convencional, la más extensa y la que presenta los mayores peligros por carecer de separación física entre carriles


Dos personas murieron ayer en accidentes de tráfico en el mundo durante el minuto de silencio que se guardó en A Coruña en recuerdo de las víctimas de la carretera en Galicia. Lo recordó el delegado del Gobierno, Santiago Villanueva, en una jornada todavía marcada por la secuela del grave choque frontal del sábado en Rois, en el que perdieron la vida tres miembros de una familia de Noia y un conductor vecino de Santiago. El siniestro se produjo en el corredor construido por la Xunta entre Brión y Noia. Es un tramo de altas prestaciones por su trazado y su pavimento, pero carece de mediana de separación, lo que condiciona su seguridad y reduce su categoría a la de carretera convencional, como la mayoría de las que forman la extensa red viaria de Galicia. Y en ese tipo de vías se concentran los accidentes más graves, con más muertos y heridos graves. La velocidad y las distracciones son ahí las peores protagonistas.
Esas carreteras sin separación física entre carriles de circulación registran la mayoría de los fallecidos. En lo que va de año, en Galicia han perdido ya la vida 92 personas en accidentes de tráfico. Y la mayoría, 85 fallecidos, fueron víctimas de siniestros ocurridos en las vías convencionales. En esas carreteras se disparan las salidas de la calzada, los atropellos y los vuelcos. Y también los temidos choques frontales, en los que la violencia del impacto es insoportable para conductores y ocupantes. Las colisiones frontales y frontolaterales causaron 27 muertes en Galicia este año, las últimas en el siniestro del corredor de Noia. Es el tipo de accidente más grave, y con las peores consecuencias. Un adelantamiento indebido o saltarse un stop o un ceda el paso son el paso previo a un choque frontal.
Las autoridades responsables de la seguridad vial lo saben y por eso centran sus esfuerzos en las carreteras convencionales. La preocupación es máxima y ahí se intensifican los servicios de vigilancia de la Guardia Civil de Tráfico. Controles de velocidad, de alcoholemia, de drogas, de uso del cinturón de seguridad. Las carreteras convencionales son el objetivo. Lo recordaba María Victoria Gómez Dobarro, coordinadora de la DGT en Galicia, cuando anunció la presencia del helicóptero Pegasus dotado de radar para atajar el aumento de la siniestralidad en esas vías, donde la velocidad tiene gran protagonismo.
En la última campaña especial de vigilancia en carreteras convencionales desarrollada en Galicia, el exceso de velocidad fue la infracción más frecuente. Pero también destacaron los adelantamientos antirreglamentarios y el uso del teléfono móvil. Todos son factores de máximo riesgo que contribuyen de alguna manera al aumento del número de siniestros. Y de víctimas. «La víctima no es solo el fallecido o el herido, sino todo su entorno personal, familiar y laboral. El accidente frena proyectos de futuro y de presente. Por eso las víctimas tienen que estar siempre en nuestra conciencia», señaló ayer en A Coruña la coordinadora de la DGT en Galicia. «Estamos coas vítimas para concienciarnos da necesidade de loitar contra os accidentes», añadió el delegado del Gobierno antes de recordar una cifra impresionante: Galicia perdió a más de 11.000 personas en accidentes de tráfico en los últimos 30 años.

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