Lo cazan camino del trabajo con el cuádruple de alcohol permitido y se duerme en el interrogatorio
El conductor circulaba por Marín a primera hora de la mañana
Fue la sorpresa de la mañana del segundo día del año, un
caso tan peculiar que llamó la atención de vecinos y de las fuerzas de
seguridad. La errática evolución de un vehículo delante mismo de una
patrulla del servicio fiscal de la Guardia Civil
por el medio de la localidad pontevedresa de Marín les dio a entender
que le estaba ocurriendo algo raro al conductor. No obstante,
comprobaron que no era víctima de un problema de salud: estaba
totalmente ebrio.
Pasaban de las seis y media de la madrugada de ayer, cuando los agentes decidieron intervenir por razones de seguridad del tráfico
y evitar un accidente de consecuencias imprevisibles. Según indicaron
fuentes del caso, los movimientos que hacía el vehículo por el medio de
la calzada eran «graves» y todo parecía indicar que o lo paraban o el
coche se enfrentaba inevitablemente a un accidente. Para evitar esta
situación, los guardias civiles dieron el alto al coche. Vieron
enseguida que el conductor, un hombre de 52 años que iba camino del
trabajo, estaba aparentemente ebrio. «Iba bastante mal», señaló un
portavoz de la Guardia Civil.
Posteriormente, cuando se le practicó el control de alcoholemia,
acabó dando una tasa que fue superior al cuádruple del límite de
alcohol permitido. Si esta circunstancia es inusual ya de por sí,
todavía lo fue más lo que sucedió mientras los agentes intentaban
identificarlo. Según señalaron fuentes de la Guardia Civil de
Pontevedra, el hombre estaba en tan mal estado que se les quedaba
dormido durante el interrogatorio y tenían que esforzarse en mantenerlo
despierto.
Como el incidente se produjo en el casco urbano de Marín,
los guardias civiles iniciaron contra el hombre diligencias penales por
un presunto delito contra la seguridad vial
y notificaron el suceso a la Policía Local, que es el cuerpo con
competencias viarias dentro del límite urbano de la localidad. Los
policías locales marinenses fueron los que comprobaron que el conductor
superaba con creces el límite autorizado de alcohol para ponerse al
volante y continuaron con las diligencias penales, con la intención de
poner todo el asunto en manos del juzgado de guardia de Marín.
No ha trascendido si el hombre tenía en vigor todos los
puntos de su carné o si era reincidente. Sin embargo, sí se inmovilizó
el vehículo para que su comportamiento al volante no supusiese ningún
peligro ni para él ni para los demás.
Este es el segundo caso en que un conductor borracho se
delata él mismo al volante en las carreteras del entorno de Pontevedra
en pocos días. Otro conductor acabó el sábado en una zanja en Sanxenxo
y, al hacérsele la prueba reglamentaria, se comprobó que triplicaba la
tasa máxima de alcohol.
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