Los jabalíes causan ya diez accidentes al día en las carreteras de Galicia
La Xunta ensaya con orina sintética de lobo como repelente de estos animales en varios tramos de la red autonómica
El jabalí se ha convertido en una amenaza para el tráfico en Galicia.
Solo el año pasado se han producido alrededor de 3.500 accidentes en
las carreteras gallegas (diez al día), una cifra que ha ido aumentando
progresivamente en los últimos años. Galicia es, después de Castilla y León, la comunidad con más siniestros causados por estos animales salvajes. Los atropellos de jabalíes representan un tercio de todos los accidentes
que se producen en la comunidad. El problema es grave. Lo demuestra
este dato: solo en la red de carreteras dependientes de la Xunta, las
más afectadas por el jabalí en Galicia, se han contabilizado 5.800
accidentes en los últimos diez años.
La lucha contra la expansión del jabalí y su entrada masiva en las
carreteras no es fácil. Las Administraciones titulares de las vías han
reforzado las vallas de protección en los tramos más
complicados, pero los expertos saben que el jabalí es tozudo y sus rutas
son difíciles de variar. Técnicos de la Consellería de Infraestruturas
están probando orina sintética de lobo como repelente
del jabalí. Las pruebas se están realizando en carreteras de la
provincia de Lugo, las más afectadas por la invasión de esta especie
salvaje. La orina de lobo como repelente se está utilizando en
combinación con feromona de jabalí, una sustancia atrayente que se esparce en zonas de paso de fauna para desviar al animal hacia esas vías seguras.
La superpoblación de esta especie está causando numerosos problemas en fincas y cultivos.
Al caer la noche, el jabalí inicia sus desplazamientos en busca de
comida. Destroza cosechas y se aproxima a zonas urbanas en las que
sorprende a una población poco acostumbrada a verlo tan cerca. Causa
grandes daños, pero nada comparable a los que puede provocar en las
carreteras. La irrupción inesperada de un animal en la calzada
representa siempre un peligro para los conductores, y las consecuencias
se miden en función de la velocidad a la que circulen los vehículos
implicados. Por eso preocupa la frecuencia con la que el jabalí está
entrando en la red viaria, en la que hasta el momento la mayoría de los
siniestros se saldan solo con daños materiales.
Pero en Galicia no solo el jabalí es un problema en las carreteras.
Si a los accidentes que provoca se suman los causados por el corzo, los
datos se disparan. En los últimos diez años se han producido casi nueve
mil accidentes por la irrupción de jabalíes y corzos en la calzada de
las carreteras gallegas, los últimos anoche en carreteras de Begonte, un corzo, y de Castroverde, un jabalí.
El domingo es el peor día y las horas de más riesgo son entre las siete de la tarde y medianoche
Con la caída de la noche el jabalí sale a buscar su comida. Y
atraviesa montes, caminos y carreteras. Entre las siete de la tarde y la
medianoche se producen la mayoría de los accidentes de tráfico
con estos animales de protagonistas, con una punta máxima entre diez y
once de la noche, cuando se producen el 17 % de los siniestros. La falta
de luz y el incremento de los movimientos de las manadas explican la
accidentalidad con animales a esas horas. También puede coincidir con
momentos de más intensidad de tráfico, en especial entre las siete y las
nueve. Eso ocurre toda la semana, pero se produce con mayor claridad el
domingo, sin duda el peor día para circular por tramos de carretera con
riesgo de paso de fauna salvaje.
Los expertos encuentran una explicación para definir los domingos
como el día de mayor riesgo en carreteras frecuentadas por jabalíes,
también a esas horas de la noche. En esa franja horaria, en la que el
jabalí se suele mover, se produce un repunte del tráfico en casi toda la
red de carreteras con los conductores que regresan a sus domicilios
habituales después de pasar el domingo o el fin de semana en las casas
familiares o en segundas residencias.
Según indicó este vecino de Portomarín, el jabalí quedó a unos 300 metros del lugar del atropello y tras el impacto empezaron a saltar por los aires las piezas del turismo. «Déronmo sinistro total e agora ando en negociacións co seguro para ver canto me dan por el», manifiesta este conductor afectado.
Hace ya 20 años
El caso de José Manuel López se remonta al año 1995 y con una normativa totalmente diferente a la actual. Este cazador, natural de Navia de Suarna, viajaba de su lugar natal hacia Lugo con el coche de la que ahora es su mujer, un Volkswagen Golf. Era de noche y en la N-VI, a la altura de O Corgo, un jabalí de grandes dimensiones irrumpió en la vía. «Saltou no medio da estrada e nin freei. Apañeino de cheo. A consecuencia do impacto, o xabaril saíu despedido e o coche deixeino polo seu peso ata que parou por si só», explica José Manuel López. Recuerda que el seguro se hizo cargo del turismo y lo pudo arreglar porque lo tenía a todo riesgo. Repararlo costó entonces 480.000 pesetas.
José Manuel recuerda cómo la parte frontal del coche quedó totalmente dañada, mientras que el jabalí estaba muerto a varios metros. «A chapa non tiña ningunha rabuñada. Nin no capó nin nas aletas. Collino polo medio e medio e danou o soporte do aceite do motor e a bomba do gasoil quedou desfeita», concluyó este cazador que no tuvo tiempo de reaccionar.
«Crin que me viña o xabaril enriba, tapei a cara e acabei saíndo da vía»
Hablan José Manuel López y José Manuel Rodríguez, dos accidentados al estrellarse contra jabalíes
Uno es de Portomarín y el otro de Navia de Suarna. Estos dos lucenses no se conocen, pero ambos vivieron un susto similar en la carretera. Uno de ellos en varias ocasiones y recientemente. El otro hace ya 20 años, pero lo recuerda como si fuera hoy. José Manuel Rodríguez y José Manuel López son dos de los miles de conductores que sufrieron un percance con el coche tras la irrupción de un animal salvaje en la vía. El caso de José Manuel Rodríguez es peculiar porque arrolló a dos animales salvajes con el mismo vehículo, un BMW Serie 3. El primero de los atropellos ocurrió hace dos años en la N-547, antes del lugar de O Coto y a pocos kilómetros de Melide. Afortunadamente el incidente se saldó con un susto y daños materiales, que fueron cubiertos por el seguro. Cinco mil euros costó el arreglo. No tuvo la misma suerte hace dos meses. Pasaba de las nueve y media de la noche y viajaba hacia Portomarín por la carretera LU-612. A la altura de Piugos, un jabalí de unos 120 kilos irrumpió en la vía. Lo arrolló y el coche quedó destrozado. «Iba conducindo, vin o animal diante e nin pisei o freo. Pensei que me viña o xabaril enriba e puxen a man diante da cara. Saín da estrada polo lado dereito e envorquei lateralmente polo lado esquerdo. Fun a rastro varios metros e sentía a grava da calzada ao lado da orella», relató José Manuel, quien recuerda que salió del vehículo por la ventana del lado derecho, sin saber dónde estaba.Según indicó este vecino de Portomarín, el jabalí quedó a unos 300 metros del lugar del atropello y tras el impacto empezaron a saltar por los aires las piezas del turismo. «Déronmo sinistro total e agora ando en negociacións co seguro para ver canto me dan por el», manifiesta este conductor afectado.
Hace ya 20 años
El caso de José Manuel López se remonta al año 1995 y con una normativa totalmente diferente a la actual. Este cazador, natural de Navia de Suarna, viajaba de su lugar natal hacia Lugo con el coche de la que ahora es su mujer, un Volkswagen Golf. Era de noche y en la N-VI, a la altura de O Corgo, un jabalí de grandes dimensiones irrumpió en la vía. «Saltou no medio da estrada e nin freei. Apañeino de cheo. A consecuencia do impacto, o xabaril saíu despedido e o coche deixeino polo seu peso ata que parou por si só», explica José Manuel López. Recuerda que el seguro se hizo cargo del turismo y lo pudo arreglar porque lo tenía a todo riesgo. Repararlo costó entonces 480.000 pesetas.
José Manuel recuerda cómo la parte frontal del coche quedó totalmente dañada, mientras que el jabalí estaba muerto a varios metros. «A chapa non tiña ningunha rabuñada. Nin no capó nin nas aletas. Collino polo medio e medio e danou o soporte do aceite do motor e a bomba do gasoil quedou desfeita», concluyó este cazador que no tuvo tiempo de reaccionar.
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