El permiso por puntos en Galicia: ¿Somos mejores conductores ahora?
El carné por puntos revela un descenso de las sanciones por infracciones como la velocidad, el alcohol o el uso del móvil
El conductor gallego no es mejor ni peor que otros». Con esa indefinición describía a principios de siglo un director general de Tráfico a los automovilistas que sorteaban como podían curvas y cambios de rasante. Años después de aquella respuesta, Galicia ha conseguido cambiar la tendencia negativa que siempre la situaba en lo más alto de la siniestralidad española. ¿Qué hubiera respondido aquel director general ahora? ¿Ha cambiado algo? ¿Somos mejores conductores los gallegos?
Los datos
Menos muertes. La respuesta más fácil sería la misma
de entonces: ni mejores ni peores. El análisis de los comportamientos
en el tráfico y de las causas de la accidentalidad requiere siempre de
una reflexión profunda porque es muy complejo y depende de múltiples
factores. Pero lo que sí es cierto es que hay dos datos objetivos: hay
muchos menos accidentes y casi 300 muertos menos que hace 15 años. Puede
que eso no baste por sí solo para medir las conductas de los
conductores, porque también hay mejores carreteras, los coches son más
seguros y la atención en caso de accidente es más segura y más rápida.
Pero puede que algo más haya cambiado en los últimos años en el
comportamiento de los automovilistas que se mueven por las carreteras
gallegas, sobre todo si tenemos en cuenta algo en lo que coinciden todos
los expertos en seguridad vial: que el factor humano es el responsable del 90 % de los accidentes. Y si hay menos, quizá hayamos mejorado.
El cambio
Bajan las sanciones. El carné por puntos puede ser
una buena muestra de lo que está ocurriendo, porque en él están
incluidas las sanciones que se aplican cada año por infracciones graves y
muy graves. En el año 2014 la DGT
retiró 348.000 puntos a 106.000 infractores. Un año después, el número
de conductores sancionados bajó a poco más de 90.000, y el número de
puntos perdidos, a 289.000. Y en el 2016 el descenso ha sido más
revelador. Hubo 74.000 sancionados, que perdieron 233.000 créditos de
sus permisos de conducir. ¿Indican esos datos que somos mejores al
volante? Algunas fuentes indican que sí, que se ha percibido el cambio
experimentado en la sociedad desde que hace diez años se implantó en
España el sistema de sanciones del carné por puntos. Que ha aumentado el
sentido de la responsabilidad de los conductores. Lo decía en La Voz Pere Navarro, director de la DGT que impulsó en el 2006 el permiso por puntos: «En Europa nos tenían descartados. Nos veían indisciplinados, decían que a los españoles nos gusta beber, nos gusta la fiesta. De pronto vieron que poco a poco subíamos puestos en seguridad vial y estábamos por delante de Francia y Alemania. La seguridad vial es un buen indicador de la cultura cívica de un país».
El objetivo
Velocidad y distracciones. Y esa cultura cívica
parece haber llegado a España, y a Galicia, en buena parte por la
influencia del carné por puntos, que de todas formas necesita
modificaciones para poder seguir siendo un sistema eficaz, como lo ha
sido hasta ahora. Ramón Ledesma, asesor de Pons Seguridad Vial, cree que
hay que ajustar el sistema de sanciones poniendo el foco en las
infracciones que provocan más víctimas: la velocidad y las
distracciones. Explica que «el carné por puntos es como un carburador al que le ha llegado la hora de hacerle ajustes». Es un criterio similar al que ya han avanzado en sus comparecencias públicas tanto el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido,
como el nuevo director general de Tráfico, Gregorio Serrano. Ambos
coinciden en mantener el permiso por puntos, pero reformándolo y
adaptándolo a las circunstancias actuales, en las que, por ejemplo, el
teléfono móvil es uno de los protagonistas, puesto que forma parte del
paquete de distracciones que causan el 28 % de los accidentes mortales
que se producen en España.
El móvil
Más uso, menos sanciones. El caso del móvil es
significativo. Por un lado, es la causa principal de muchos siniestros,
además de ser la tercera infracción más cometida en Galicia, solo tras
los excesos de velocidad y de la conducción bajo los efectos de bebidas
alcohólicas. Eso parece indicar un uso masivo del teléfono, que no se
emplea solo para hacer llamadas, sino que se ha convertido en una
especie de ordenador personal desde el que se envían y reciben wasaps
con una mano en el móvil y la otra en el volante. Por otro lado, las
sanciones por usar el móvil han descendido a la mitad en tres años, de
diez mil en el 2014 a cinco mil en el 2016. ¿De verdad somos mejores
conductores?
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