Cruzamos mal, conducimos peor
Los despistes de peatones y conductores están detrás de los 16 atropellos registrados este año en Santiago
¿Por qué en Santiago se han disparado los casos de atropellos? En la
ciudad se han registrado 16 en lo que va del 2017, el triple que en los
años anteriores. De ellos, trece fueron despiste del conductor. Los
otros tres, del peatón. Apostarse tan solo quince minutos en tres zonas
conflictivas basta para obtener una corroboración empírica de lo que
señalan las estadísticas que maneja la Policía Local. Las imprudencias
son tan frecuentes entre conductores y peatones que hasta sorprende que
no se produzcan más accidentes de este tipo.
El pequeño trabajo de campo comienza en la calle del Restollal, en el
paso de peatones situado frente a El Corte Inglés. El reloj marca las
16.41 horas y tan solo un minuto después un señor cruza la amplia
avenida de cuatro carriles a la brava, sin utilizar la zona señalizada. A
las 16.45 una señora pasa hablando por el móvil. Afortunadamente, este
punto cuenta con semáforo y ha esperado a que se ponga en verde para
ella. A las 16.51 otra mujer se detiene en medio de la avenida para
atender una llamada. No corre peligro, pero sirve como primera evidencia
de hasta qué punto el móvil multiplica los riesgos de accidentes de
tráfico. Pocos minutos después, a las 16.54 y a las 16.55, dos hombres
atraviesan la calzada con el semáforo abierto para los vehículos. Aquí,
en el mismo punto en el que se produjo el último atropello mortal de la
ciudad, a finales del año pasado.
El paso de peatones situado en la confluencia de las avenidas de
Vilagarcía y Romero Donallo ha cobrado gran protagonismo porque en él
fue atropellada y herida de gravedad la jugadora mexicana del Santiago
Futsal Itzel Cruz. Estuvo a punto de perder la vida, pero
afortunadamente se recupera bien de sus lesiones. El pequeño test
continua a las 17.10 horas y solo cuatro minutos más tarde ya cruza una
chica completamente absorta y con la mirada fija en su móvil. Tres
minutos más tarde se repite la escena por duplicado. Una joven cruza
manejando el WhatsApp y detrás de ella, en el paso de cebra anterior,
una señora hace lo propio. Al menos la chica mira brevemente antes de
cruzar.
Dos chavales jugando al balón
Se inicia entonces una secuencia loca, con una sucesión de
imprudencias y despistes que no termina mal por puro azar. En el mismo
minuto, un señor se lanza literalmente al paso de cebra sin comprobar ni
lo más mínimo si venía algún coche. El conductor hasta se sobresalta y
clava el freno. Cuando el peligro parece no poder ir a más dos chavales
cruzan al tiempo que juegan al fútbol con un balón. El conductor no sale
de su asombro y a través del cristal se le ve gesticular en señal de
queja.
El siguiente punto de estudio es Virxe da Cerca, una de las calles en
las que el Concello ya ha anunciado que mejorará la seguridad de los
pasos de peatones. Ninguna medida podrá solucionar el auténtico
problema: la letal combinación que producen despistes e imprudencias.
Son las 17.36 horas y un Audi se salta el paso de peatones del convento
de las Mercedarias en el que esperaba una señora con un niño. Es la hora
de la salida de los colegios y un minuto después cruzan dos señoras con
tres pequeños. Se aseguran antes de cruzar porque es un hecho que el
peatón se vuelve más prudente cuando va acompañado por menores. A las
17.45 horas nosotros mismos somos casi atropellados por un Mercedes
conducido por una señora que se salta el paso de peatones a la altura
del colegio de los Remedios. El coche que sigue a la infractora nos pita
haciéndonos saber que ha visto la escena. Lo conduce un veterano
policía local ya jubilado: José Antonio Carril. Solo él parece haberse
percatado de la peligrosidad de la situación.
El balance es claro. Como peatones, cruzamos mal con demasiada
frecuencia. Manejando el teléfono móvil o sin esperar a que los coches
se detengan. Como conductores, somos aún peores, porque saltarse un paso
de cebra es una infracción grave que, además, puede conllevar
consecuencias fatales. Más allá de mejoras de señalización e iluminación
hace falta mucho concienciación y educación vial.
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