Los fraudes al seguro se duplican en Galicia, la cuarta autonomía con más partes falsos
La tasa de siniestros irregulares alcanza el 2,29% del total, frente al 1,03% de hace cuatro años y el 1,63% de la media nacional - La mayoría de timos son en la cobertura del coche
La crisis ha agudizado el ingenio y ha
aumentado la picaresca. Desde quien simula un robo en casa o busca
cambiar su vitrocerámica, la nevera, el portátil o la televisión por una
aparente avería eléctrica o cambiar el suelo del piso por una
inundación hasta quien simula un accidente de tráfico o incluso finge su
muerte para reclamar una indemnización al seguro. La lista de los
intentos de fraude a las aseguradoras es de lo más variopinto y son una
práctica que durante los últimos ha ido en aumento. En solo un año, la
tasa de fraude en Galicia (el número de engaños respecto al total de
siniestros) ha pasado de un índice del 1,54% en 2015 al 2,29% del año
pasado, un balance que ya supone más del doble que hace cuatro años,
según revela el informe elaborado por la aseguradora AXA.
El mapa
de estafas al seguro sitúa a Galicia en la lista negra del ranking
nacional. A la cabeza está Andalucía, con un índice de engaños a las
compañías del 2,57%, seguida de Canarias (2,45%), Asturias (2,34%) y
Galicia (2,29%). Estos datos colocan el balance gallego muy por encima
de la media nacional (1,63%). Y cada año que pasa, Galicia escala
puestos en la tabla de timos a las aseguradoras. Si en 2013, primer año
en el que AXA hizo un estudio sobre los fraudes a las compañías en
España, la comunidad gallega ocupaba el séptimo puesto con un índice del
1,03%; en la actualidad ya está en el cuarto.
En el extremo
opuesto de la tabla, están Madrid (con un índice de siniestros
irregulares del 0,74%), País Vasco (1,21%), Aragón (1,22%) y Navarra
(1,23%). Cantabria y Extremadura son la excepción en el mapa del fraude
al seguro, ya que son las únicas autonomías que el último año
registraron un descenso de partes falsos.
En el conjunto del
país, AXA destapó en 2016 un total de 18.300 siniestros fraudulentos por
un importe total que supera los 59 millones. El volumen de engaños
detectados creció un 4,5%, sin embargo su cuantía se redujo un 8%.
El
informe revela un ligero descenso del fraude oportunista u ocasional,
aquel en el que se aprovecha la realidad de un siniestro para introducir
daños preexistentes o anteriores. Estos casos representaron el año
pasado el 52% del total frente al 57% que suponían en 2012. Por el
contrario, los timos premeditados ya suponen el 45% de los casos
evitados en 2016, frente al 42% de hace dos años. Los engaños
ocasionales son de menor cuantía, con un intento de fraude inferior a
los 600 euros; mientras que en los planificados, el importe ronda los
4.000 euros.
Los siniestros de tráfico concentran el grueso de
los fraudes a las compañías. En el conjunto del país, concentran ya seis
de cada diez siniestros irregulares destapados, un volumen que 2013
rondaba el 70%. Durante el último año, las aseguradoras detectaron un
incremento de engaños en lo que denominan el canal multirriesgos, en el
que están incluidas las pólizas del hogar, las de los comercios y
oficinas y de las comunidades de propietarios. En estos casos, es
habitual que se magnifiquen los daños ocurridos en una vivienda o local
comercial asegurado cuando se produce un robo, una tormenta eléctrica o
una inundación. "Estos ramos ofrecen la posibilidad de una mayor
creatividad en la preparación de situaciones irregulares; las opciones
son múltiples", según recoge el informe. En este canal, los partes
fraudulentos relacionados con los daños causados por el agua superan por
primera vez a los ocasionados por averías eléctricas.
Desde las
compañías se advierte de las consecuencias que supone engañar al seguro,
que puede acarrear penas de cárcel de seis meses a tres años. Las
condenas a prisión declaradas por los tribunales por fraude a las
aseguradoras aumentaron el año pasado un 40%.
Uso de las nueva tecnologías
Las
compañías están a la última a la hora de perseguir a los clientes que
intentan estafar al seguro. A los habituales seguimientos por parte de
las aseguradoras, se ha sumado en los últimos años una nueva estrategia
para destapar los intentos de engaño a las pólizas: el control de las
redes sociales. Fue así precisamente como, por ejemplo, hace años fue
descubierta una mujer que reclamaba a su compañía de seguros daños tras
un accidente de tráfico que incluían los gastos de cirugía facial. La
pillaron porque ella misma lo comentó en Facebook.
Las compañías
también apuestan por el uso de nuevas tecnologías y formación para
reducir al máximo el fraude. Desde AXA, estiman que el uso de estas
herramientas tecnológicas ayudan a detectar más de un 20% de los
siniestros irregulares.
La inversión recurrente en este sentido
se mantiene en los 3,2 millones de euros, según el informe de la
compañía, que ha añadido que en 2016, los pagos evitados por casos de
fraude y que no fueron repercutidos en el resto de asegurados supusieron
un ahorro del 5 % en el seguro de auto, y del 19 % en los de
Responsabilidad Civil.
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