Faro de Vigo
El principal acusado de provocar choques en una rotonda de Vigo: "Intentaba evitarlos"
Los 9 imputados niegan que impactasen a
propósito y que simulasen las lesiones -La fiscal mostró su asombro por
que el conductor se viese implicado en "8 accidentes" en cuatro años
Señalizaba la maniobra, entraba en la
glorieta "a velocidad normal y moderada", circulaba "correctamente" por
su carril, pero sufría los accidentes pese a que trataba de
"esquivarlos". Ésta fue la versión exculpatoria que ofreció ayer en el
juicio Alberto A.C., el principal acusado por el caso de las tres
colisiones que supuestamente provocó impactando de forma intencionada
con otros coches para estafar a las compañías aseguradoras. Unos
siniestros que se produjeron en 2012 y 2013 en la rotonda de Gran Vía
con Islas Baleares. Este vigués, en definitiva, negó que buscase las
colisiones a propósito. Y también se declararon inocentes los otros ocho
imputados, cuya supuesta participación se limitó a un siniestro en cada
caso: viajaban como ocupantes con Alberto, con el que estaban
relacionados por relación de amistad o vecindad varios de ellos, por
trabajar en la misma empresa otros dos o, en el caso de una de las
acusadas, ya que en aquella época era su novia. Todos rechazaron haber
simulado las lesiones que les diagnosticaron, en la mayor parte de casos
esguinces cervicales. "A raíz del accidente me dolía todo y me encontré
fatal; sufrí una crisis nerviosa del copón", declaró uno de ellos.
La vista arrancó ayer en el Juzgado de lo Penal 1 de Vigo.
La fiscal, que acusa de delitos de estafa y de denuncia falsa, elevó a
definitiva su petición de tres años de cárcel para el principal acusado y
las de entre dos años y medio y dos años y dos meses que plantea para
el resto. El perjuicio económico presuntamente causado a tres compañías
-que el Ministerio Público reclama que los imputados abonen en concepto
de responsabilidad civil- supera los 29.000 euros. Las aseguradoras
están personadas como acusación particular. Las defensas solicitan la
absolución.
El principal acusado negó que buscase los accidentes
intencionadamente y dijo que el motivo por el que fueron a centros
sanitarios es que tenían dolores. Los siniestros que se le atribuyen en
este juicio fue uno ocurrido el 8 de enero de 2012 en el que Alberto
A.C. iba al volante de un Opel Astra, otro del 31 de octubre de ese año
en el que conducía un Peugeot 407 de un amigo - "lo llevé yo ya que no
había bebido alcohol", dijo- y un tercero del 18 de junio de 2013 en el
que de nuevo iba con el Astra. La acusación pública le preguntó en la
vista por varios accidentes más en los que se vio implicado -que no son
objeto de este litigio- y en los que también sufrió en la mayoría
esguinces cervicales. "En total ocho accidentes [en un período de cuatro
años] ¿Es una cuestión de mala suerte?", le planteó. "¿No le parece
raro esa cantidad de accidentes?", le dijo la juez al acusado, quien
aseguró que "ahora" ya nunca pasa por la rotonda de Gran Vía en la que
se centra este juicio.
Sobre el accidente de de enero de 2012
afirmó que iba con dos vecinas del barrio de Canido a "tomar algo" a un
bar próximo al Hospital Povisa. Aquí entró en contradicción con lo que
comentaron las chicas, que señalaron que a donde iban era al Hospital Xeral
para visitar a un familiar que acababa de tener un hijo. Ambas
aseguraron que resultaron lesionadas. "Sentí el impacto y me quedé
mareada", dijo una. "Al ratito noté un tironcito en el cuello", explicó la otra joven.
En
el siguiente siniestro, el de octubre, el acusado viajaba con dos
compañeros de trabajo -el coche era de uno de ellos- y una vecina. De
nuevo se dirigía al mismo bar. Todos los ocupantes insistieron en que
resultaron lesionados. "No presentaba lesiones externas, pero me dolía
el cuello, las muñecas, todo...", afirmó uno de los ocupantes.
Y
en el de 2013, Alberto A.C., de nuevo en su Opel Astra, viajaba con su
entonces novia y, según él, con un vecino y su madre a los que recogió
al verlos en un semáforo en Gran Vía. La fiscal sostiene que la citada
progenitora ni siquiera iba en el coche. Ella asegura que sí: "Iba en el
vehículo, me di un balanceo pequeño por el golpe y me dolía la
espalda".
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