Tráfico hará en verano más controles dinámicos para evitar los avisos por WhatsApp
Incrementará los controles aleatorios de alcohol y drogas. Las patrullas están en continuo movimiento para que sea más difícil alertar de su presencia
«Alguien tiene que decir algún día que los avisos de
controles deberían estar prohibidos». La frase, del jefe de la
Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil
de Galicia, podría ser pronunciada también por cualquier responsable de
la Dirección General de Tráfico y, por supuesto, por los guardias
civiles que trabajan a diario en la carretera. Pero lo cierto es que son
miles los conductores que utilizan las redes sociales y determinadas
aplicaciones que avisan de la presencia de controles de la Guardia Civil
en las carreteras gallegas. «Control en rotonda de Godos, Vilagarcía»,
«radar en Mesoiro, pasando gasolinera». Estos son dos ejemplos de los
avisos que se transmiten entre conductores todos los días, en especial
los fines de semana, a través de teléfonos móviles y de redes sociales.
En esas aplicaciones también se informa de accidentes y de otras
incidencias, algo que argumentan los defensores de ese tipo de avisos
para destacar su utilidad, sobre todo para alertar al resto de los
conductores y evitar nuevos siniestros.
Nada que ver con lo que piensa la Guardia Civil. El teniente
coronel Francisco Javier Molano insiste en criticar ese tipo de avisos
porque, asegura, crean un grave riesgo en la carretera. Afirma que
quienes más tratan de beneficiarse de esos mensajes son los conductores
de riesgo. La Guardia Civil ha trazado un perfil de ese tipo de
automovilistas que siguen esas alertas. «Es un determinado perfil de
conductores que tienen una intención casi permanente de ponerse en la
carretera después de haber consumido alcohol y drogas», sostiene Molano,
que añade que son automovilistas que «suelen desplazarse de noche y de
madrugada para acudir a fiestas. Generalmente son jóvenes, de entre 20 y
30 años, que utilizan el móvil para recibir una información que les
hace asumir el riesgo de conducir bebidos o drogados, y eso les puede
costar la vida a ellos o a otras personas que circulan normalmente por
la carretera».
Medidas
El éxito de esas aplicaciones ha obligado a la a la
Dirección General de Tráfico y a la Guardia Civil a adoptar una serie de
medidas para evitar que la situación de sus controles sean aireados en
las redes sociales. «Son controles que se hacen para dar seguridad a
todos los conductores, por ejemplo para poder localizar a quienes
conducen tras haber bebido alcohol y evitar que causen un accidente
grave», asegura el teniente coronel, que dirige la Agrupación de Tráfico
de Galicia y es uno de los responsables en materia de tráfico que más
se ha significado en la denuncia de ese tipo de avisos.
La primera medida ha sido modificar la forma de realización
de los dispositivos de vigilancia. Aunque se mantienen los controles
masivos en zonas determinadas, la Guardia Civil ha establecido lo que
denominan controles dinámicos planificados con los jefes provinciales de
Tráfico en los que una patrulla en movimiento da el alto de forma
aleatoria a un conductor para realizarle la prueba de alcoholemia o de
drogas.
Esas patrullas se desplazan continuamente para evitar que
los avisos por redes sociales sean eficaces. «Estas redes tienen muy
poco acierto y avisan de controles que ya se han levantado», asegura
Francisco Javier Molano, quien apunta que. además, «crean una falsa
sensación de seguridad exponiendo al conductor a mayores riesgos porque
elige carreteras alternativas menos seguras en las que tiene más
posibilidades de sufrir un accidente».
«Se sorprenden al vernos donde no esperan que estemos»
Conducir por una carretera secundaria para evitar los
controles de alcoholemia es algo habitual entre los conductores que
reciben una alerta a través del móvil. «Y en caso de accidente tardarían
más tiempo en ser auxiliados porque son carreteras con menos tráfico.
Pueden pasar horas hasta que alguien descubre que ha habido un
accidente», explica el teniente coronel Francisco Javier Molano. Y
advierte de otro riesgo: «Hay conductores que al creerse seguros por el
aviso de las redes sociales deciden beber más alcohol con lo que elevan
los riesgos de causar un accidente de consecuencias graves».
El otro riesgo es el de la denuncia, porque, afirma Molano,
quienes se confían por esas alertas y consumen más alcohol se exponen a
que la infracción sancionada con hasta mil euros de multa y retirada de
seis puntos se convierta en un delito, castigado con penas de cárcel y
pérdida del carné durante al menos un año. A eso se le añade lo que
supone tener que comparecer ante un juez, ser condenado y pasar a tener
antecedentes penales.
«Es un negocio»
Cree Molano que «esos avisos no traen beneficios a nadie,
salvo a los que se lucran con ellos como negocio gracias a los
conductores que confían en ellos». De todas formas, insiste en que los
nuevos sistemas de vigilancia, más rápidos y menos estáticos, resta
eficacia a ese tipo de avisos a través de aplicaciones de mensajes.
La Guardia Civil dispone de estudios que indican esa pérdida
de eficacia, que se constata con los propios automovilistas
denunciados. «Muchos conductores se sorprenden al vernos en un lugar que
no esperaban. Nos dicen que habían elegido esa carretera porque les
habían informado de que estábamos en otro lado».
Tráfico se centrará en la protección de
los colectivos más vulnerables con más controles de alcohol, drogas y
velocidad. El objetivo, reducir los riesgos y apartar de la carretera a
los conductores más peligrosos
josé manuel pan
Los colectivos más vulnerables del tráfico son, por este
orden, los peatones, los ciclistas y los motoristas. Hacia ellos está
dirigiendo Tráfico sus últimas intervenciones en seguridad vial,
tanto con el aumento de los controles como en el lanzamiento de
mensajes de protección y de concienciación a los afectados y al resto de
los conductores. Y así seguirá siendo en los próximos meses porque la
Dirección General de Tráfico ha sido clara desde el primer momento en su
intención de disminuir las muertes evitables, entre las que ocupan un
puesto destacado las de peatones, ciclistas y motoristas. Tanto el
director general de Tráfico, Gregorio Serrano, como el ministro del
Interior, Juan Ignacio Zoido, muy implicado en la seguridad vial,
han mostrado su disposición a cambiar las leyes que haga falta para
apartar de la carretera a los conductores multirreincidentes, a los que
se ponen al volante tras haber bebido alcohol o consumido drogas,
causantes de graves tragedias, como las muertes de ciclistas en
carreteras valencianas o el más reciente atropello mortal de un policía
local en Carballo por un conductor ebrio que terminó en la cárcel.
Alcohol, velocidad y distracciones son los grandes
objetivos, pero mientras llegan las reformas legislativas el verano será
un buen banco de pruebas para que los conductores conozcan las
intenciones de este Gobierno en materia de seguridad vial. Los radares
fijos seguirán siendo una de las claves de la vigilancia (en Galicia hay
más de 60 puntos de control), como también lo serán los móviles de la Guardia Civil,
que se instalarán en los tramos de más riesgo. El objetivo, recuperar
el descenso de muertes en la carretera, empezando por dar protección a
los más vulnerables de la carretera.
Peatones
La parte más débil. En carretera se busca
que el peatón se haga visible con el uso de prendas reflectantes y que
los conductores cumplan los límites de velocidad en travesías y tramos
poblados, pero, ojo, porque el examen de los muertos en atropello
destaca que el 40 % habían consumido drogas o demasiado alcohol. En
verano se extremará la vigilancia por el aumento de personas que salen a
caminar y porque también se incrementan los desplazamientos en coche
por carreteras secundarias para realizar trayectos de poca duración pero
mucho riesgo. Respecto a las ciudades, la DGT
apuesta por intervenir en el ámbito urbano y por eso la normativa que
prepara lleva a unas ciudades más respetuosas con el peatón. Pontevedra
es la referencia.
ciclistas
El gran cambio. Las muertes de seis ciclistas en dos fines de semana (el último el sábado) han hecho reaccionar a la DGT y al Ministerio del Interior,
que se han puesto manos a la obra para proteger a los aficionados a las
dos ruedas. Han ordenado a la Guardia Civil más controles en los tramos
frecuentados por ciclistas y que de cobertura con patrullas en esas
vías. Paralelamente, la DGT está elaborando un mapa de carreteras
seguras para que puedan compartirlas los ciclistas y los conductores de
vehículos a motor, e insistiendo en el cumplimiento de las normas, en
especial, la separación de 1,50 metros al adelantarlos. La Asociación
Española de la Carretera ha propuesto tramos con limitación variable de
velocidad en los momentos de uso ciclista. En verano se incrementará la
vigilancia, también desde los helicópteros Pegasus, para proteger a los
ciclistas, que cada vez ganan más presencia en la carretera.
motoristas
Velocidad, sobre todo. Los motoristas son
el tercer colectivo vulnerable. Su chasis es su propio cuerpo y una
simple caída puede resultar fatal si termina en un guardarraíl asesino. Las motos representan un 14 % del número de accidentes mortales en Galicia. Decía el exdirector de Tráfico, Pere Navarro,
que es 17 veces más fácil morirse conduciendo una moto que un
automóvil. Los controles de la Guardia Civil ponen de manifiesto un
exceso de confianza en muchos moteros respecto a la velocidad y también
un aumento de los casos de motoristas que dan positivo en drogas y
alcohol. La conducción de una moto requiere de cierta especialización.
La Xunta ya ha anunciado cursos gratuitos de formación para motoristas.
noveles
Más accidentes. Las estadísticas apuntan a
un aumento de accidentes en los que se ven implicados conductores
jóvenes e inexpertos, en muchos casos por la noche. Tráfico ya ha
anunciado que estudia restricciones para este colectivo, entre las que
destacan la implantación de la tasa cero de alcohol para los conductores
noveles (también, para los profesionales del transporte), y la
prohibición de circular por la noche.
MUCHOS más controles
Alcohol y drogas. La guerra contra el
alcohol y las drogas en la conducción ya ha empezado, y se percibirá de
forma notable durante el verano. La Guardia Civil ya ha recibido
instrucciones del propio director general de Tráfico para incrementar
los dispositivos de vigilancia en la vía y apartar de esta a los
conductores de riesgo. Tráfico quiere hacer más de 100.000 pruebas de
alcohol al año en las carreteras españolas y busca un dispositivo que
permita contrastar en la propia carretera los positivos en consumo de
drogas, algo que ahora solo se puede hacer en laboratorios.
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