A los conductores que no den un mínimo de tres partes al año les conviene
suscribir una póliza con franquicia en el todo riesgo.
Curiosamente, los conductores más previsores y sobre todo los mayores de 60
años son los que más optan por el todo riesgo, pese a que son los que no dan
partes con culpa a la compañía para que no les suban la póliza. Precisamente
ellos, que son los que menos kilómetros hacen al año (unos 8.500 de media) y los
que podrían conseguir un ahorro mayor porque suelen llevar coches de mayor
categoría con pólizas mucho más elevadas. “Aun dando un parte al año, les
resultaría más barato tener una franquicia”, aclaran en
Acierto.com.
Salvo algunas excepciones, como
Mutua Madrileña, que admite
hasta tres partes anuales para no elevar el seguro, algunas aseguradoras
mantienen la política de elevar la prima a partir del primer parte con culpa.
Ahora las compañías son más restrictivas y, de hecho, los conductores son
conscientes de que hace ya tiempo que se acabó el concepto de doy un parte para
que me pinten el coche.
Además, también hay que tener presente que los únicos partes que no suben el
seguro son los de bajo coste, como
las rozaduras en el
parachoques, arañazos en las puertas –que se puedan reparar sin
necesidad de pasar por chapa y pintura– y daños en la luna que no impliquen
cambiarla.
Pero no se trata solo de amortizar el seguro: renunciar a otras
coberturas extras incluidas en las pólizas que no se usan, son
innecesarias y que en muchos casos el conductor tiene duplicadas en otros
productos es también una buena forma de adelgazar el recibo, asegura Carlos
Rial, fundador de
Eurosiniestro, firma especializada en
defender los derechos de los asegurados.
“Es mejor prescindir de las coberturas extras que cambiar el todo riesgo por
un seguro a terceros”, aconsejan en
Dvuelta, porque son las que
encarecen notablemente el precio y, en muchas ocasiones, el interesado ni las
conoce.
Los
seguros adicionales de
vida y accidente son
servicios a valorar en la póliza. En Dvuelta recomiendan que, antes de
contratarlo, se compruebe si ya se cuenta con alguno del banco u otra
aseguradora, asociado a las tarjetas de crédito o si se tiene un seguro
sanitario, porque ya se estaría protegido.
Es importante tenerlo en cuenta, sobre toda en póliza a terceros, que no
incluye la cobertura al conductor en caso de muerte o invalidez permanente, ya
que según estiman en Acierto.com, incrementa de media unos
40 euros la
prima, cuando realmente el conductor ya estaría cubierto.
Además, la
indemnización por los gastos sanitarios que
incluye el seguro del coche es tan baja que no cubre toda la asistencia, algo
que es muy habitual en las
pólizas de motocicletas, asegura Rial. La
asistencia
en viaje también es una cobertura innecesaria si ya se cuenta con un
contrato con compañías como
RACE o
ADA, que
asiste al conductor en carretera en caso de siniestro o percance. Es absurdo
pagar este extra, que puede suponer unos 60 euros al año.
Tampoco conviene que vaya asociado al seguro del auto la
defensa
jurídica, el
recurso de multas y las
indemnizaciones por pérdida de puntos, señalan en Dvuelta. Al
no ser la principal actividad de las aseguradoras, “las coberturas son escasas,
tienen muchas limitaciones y letra pequeña”. Máxime cuando ya se cuenta con un
servicio de asesoría jurídica familiar en otras entidades como
ARAG o
DAS porque se estaría duplicando la
protección. La defensa jurídica encarece la póliza en unos 15 euros.
La defensa de multas, en particular, no es ideal contratarla en la póliza de
autos porque las aseguradoras no recurren todas las sanciones, explican en
Dvuelta. Es más, “evitan las sanciones que son más frecuentes entre los
conductores y que llevan aparejadas sanciones inferiores a 90 euros”.
Además, en caso de litigios por un siniestro, suelen acelerar los
procedimientos resolviendo mediante acuerdos entre las compañías, en muchos
casos perjudiciales para los asegurados, advierten en esta entidad.
Muchas compañías también incluyen la cláusula de
atropello a jabalíes
o venados, indican en Eurosiniestro. Algo absurdo en el todo riesgo
porque duplicaría el precio. Pero, en cambio, las compañías la eliminan del
seguro a terceros, pólizas en las que, con la legislación actual, es complicado
reclamar en caso de atropello.
Lo mismo ocurre con la cobertura de las
ondas sónicas, que
cubre los daños en vehículos provocados por aeronaves, que pueden reventar los
cristales. “Salvo que vivamos al lado de una base aérea no sirve de nada, ya que
se trata de aeronaves capaces de romper la barrera del sonido”, explica.
Ampliar el seguro obligatorio con el
seguro voluntario del
automóvil es también, a juicio de Rial, inútil. Las cantidades mínimas
exigidas por la Unión Europea son tan elevadas (70 millones de euros por daños
personales y 15 millones de euros por los materiales) que contratar esta
cláusula es tirar el dinero.
No obstante, otras coberturas interesantes, como la posibilidad de contratar
una póliza estimada, con la que se pueda cuantificar el valor aproximado del
vehículo, que en caso de siniestro fijará la indemnización a percibir sin
importar su antigüedad, no es posible contratarla en ningún
seguro.
“Prefieren aplicar la depreciación del vehículo, año a año, mientras
que el asegurado sigue pagando el mismo precio de la póliza”, dice Rial.
El todo riesgo seguirá subiendo en los próximos meses
El servicio de gestoría, el vehículo de sustitución en caso de accidente y
las coberturas para revisión del coche son también servicios ofrecidos por las
aseguradoras a sus clientes, pero que también encarecen la póliza.
Según aconsejan en Dvuelta, “hay que valorar si se van a usar de verdad
teniendo en cuenta que los seguros seguirán subiendo”.
Casi un 10% es lo
que estiman en Acierto.com que se han incrementado los precios este
año. De hecho, ya en el mes de julio
Rastreator había
constatado una
subida interanual del 5,5%, tras varios años de
descensos.
Precisamente, el informe de Rastreator destaca que los seguros a todo riesgo
sin franquicia son los que más se han elevado,
más de un 12%, frente al
seguro a terceros o terceros ampliado y el de todo riesgo con
franquicia. La implantación del nuevo baremo de las indemnizaciones y el aumento
de siniestralidad son las principales causas.